Modelos de fidelización

Programa de puntos, visitas o gasto: cuál conviene para tu negocio

No existe un único programa de fidelización que funcione igual para todos los comercios. La clave es elegir qué comportamiento querés reconocer: que el cliente vuelva, que acumule puntos o que construya valor a través de sus consumos.

Tres formas distintas de reconocer la fidelidad

Un programa de fidelización funciona mejor cuando la regla es fácil de entender para el cliente y útil para el negocio. En un comercio físico, tres enfoques habituales son contar visitas, acumular puntos o tomar como referencia el gasto registrado.

Programa por visitas

El cliente avanza cada vez que vuelve. Es simple y puede funcionar bien cuando los consumos suelen tener importes parecidos, por ejemplo en negocios con compras frecuentes y bastante homogéneas.

Su principal límite es que una visita de bajo importe y una compra mucho mayor pesan igual. Si el valor de las operaciones varía bastante, contar sólo visitas puede ocultar diferencias importantes entre clientes.

Programa por puntos

Los puntos agregan una unidad intermedia entre la compra y el beneficio. Pueden servir para expresar reglas fáciles de comunicar, siempre que el comercio defina con claridad cómo se obtienen y qué valor tienen.

El modelo puede basarse en compras, importes u otras reglas, pero cuanto más complejo sea el cálculo, más importante es que el cliente entienda qué está acumulando y para qué le sirve.

Programa por gasto o consumo

En este enfoque, el importe registrado de cada compra se suma al historial del cliente. Es útil cuando querés reconocer el valor económico de la relación y no solamente cuántas veces alguien pasó por el local.

Visitas y valor pueden contar historias distintas

Dos clientes pueden comportarse de maneras muy diferentes y ambos ser importantes para el negocio.

Cliente A
10 visitas × $5.000 = $50.000

Es muy frecuente, pero acumula un importe menor.

Cliente B
4 visitas × $40.000 = $160.000

Vuelve menos veces, pero construye un valor acumulado mayor.

Si sólo contás visitas, el Cliente A aparece primero. Si observás gasto acumulado, el Cliente B tiene una relación económica mayor. Ninguna lectura es universalmente “correcta”: depende de qué querés incentivar y reconocer.

Cómo elegir el modelo adecuado

Elegí visitas cuando la frecuencia sea el comportamiento central

Puede ser una buena opción si cada operación tiene un valor relativamente similar y el objetivo es hacer visible el hábito de volver.

Elegí puntos cuando necesites una regla flexible y fácil de comunicar

Los puntos pueden traducir distintos comportamientos a una unidad común. Antes de implementarlos, definí una equivalencia sencilla y evitá reglas difíciles de explicar en el mostrador.

Elegí gasto cuando el importe de las compras cambie mucho

Si dos clientes pueden visitar con la misma frecuencia pero aportar valores muy diferentes, mirar el consumo acumulado permite reconocer esa diferencia.

Cómo encaja YoRegreso

YoRegreso registra transacciones con importe y conserva el historial asociado a cada cliente. El comercio puede configurar categorías por montos acumulados y asociar beneficios a esos niveles. La tarjeta del cliente refleja su categoría y sus beneficios en Apple Wallet o Google Wallet.

Eso permite construir un programa basado en el valor registrado de la relación, sin presentar Wallet como el objetivo principal del programa. Para conocer la aplicación comercial, podés ver el programa de fidelización para comercios.

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